Es una actividad indispensable para el desarrollo de las capacidades motoras, cognitivas y de relación. El niño necesita jugar para aprender, asimilar y conquistar todo lo que le rodea, formar su personalidad, evadirse o sortear los obstáculos que el mundo de los adultos le plantea, conocerse a sí mismo y ¿por qué no?, procurarse placer y entretenimiento.
El juego favorece el desarrollo mental, físico, social, afectivo y emocional.
La actividad mental en el juego es constante. El juego implica imaginación y fantasía, creación y exploración. Mientras el niño juega crea cosas, inventa situaciones, busca posibilidades y soluciones.
El juego favorece el desarrollo cognitivo, aprende a prestar atención y concentrarse en lo que está haciendo, recordar y memorizar las reglas y situaciones, aprende a razonar. Contribuye al desarrollo del pensamiento, que en un principio no percibe las cosas en detalle, sino globalmente, para finalmente pasar al pensamiento conceptual, lógico y abstracto.

FUENTE:
https://www.down21.org/desarrollo-personal/121-deportes/1024-juego-y-deporte.html